La estación de televisión, al parecer, adoptó esta medida para diferenciarse y captar la atención en un mercado mediático saturado. Sin embargo, lo que buscaron como una ventaja competitiva se ha convertido en un foco de indignación y escrutinio. Las presentadoras, vestidas con chaquetas abiertas que exponen gran parte de su torso, han aparecido en pantalla presentando noticias serias y de actualidad, creando una disonancia que ha sorprendido a muchos.
Los defensores de esta práctica, si los hay, podrían argumentar que se trata de una forma de libertad de expresión o una estrategia de marketing audaz. Sin embargo, la mayoría de las voces se han alzado en contra, calificándola de explotación, falta de profesionalismo y una banalización del periodismo.











