Karl Towns con 30 puntos abate a los moribundos Lakers de LeBron

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Los Ángeles Lakers sufrieron ayer miércoles su tercera derrota consecutiva y la decimoquinta en los últimos veinte partidos, al caer por 124-104 en su visita a los Minnesota Timberwolves del hispano Karl Anthony Towns, que sigue acelerando y presionando para sellar un billete directo a los “playoff”.

Tras ser superados por completo por los Phoenix Suns y los Toronto Raptors, los Lakers (29-40) se estrellaron ante un Towns que fue el mejor de los Timberwolves con 30 puntos y ocho rebotes en 26 minutos en la pista.

El jugador de origen dominicano, rey de los triples en el último All-Star, fue frenado por las faltas durante el encuentro, pero pese a no poder jugar muchos minutos, volvió a ser decisivo tras sellar ante San Antonio su récord de puntos en la NBA (60).

En los Lakers, LeBron James anotó 19 puntos, recogió cinco rebotes y repartió cuatro asistencias, pero tuvo un pésimo uno de ocho en triples en un mal día para todo su equipo, que solo convirtió diez de 45 intentos de tres puntos.

Los Lakers son octavos en el Oeste, mientras que los Timberwolves son séptimos (41-30), pero cada vez más cerca de los Denver Nuggets (42-28). Eso sí, les espera un calendario muy complicado, con citas contra Milwaukee Bucks, dos veces ante los Dallas Mavericks, Phoenix Suns y Boston Celtics.

EL FESTIVAL DE ANTHONY EDWARDS

Siguieron con grandes apuros los Lakers en los comienzos de partido y solo anotaron 17 puntos en el primer período, con un cero de diez en triples y un seis de 21 en tiros que les pasó factura y les hizo acumular una tempranera desventaja de catorce puntos tras doce minutos.

Un duro parcial adverso que confirmó las dificultades del equipo de Vogel en asaltar los partidos. En lo últimos dos partidos, perdían por catorce puntos ante los Phoenix Suns, y por 21 ante los Toronto Raptors, tras el primer cuarto.

Los Timberwolves, en gran estado de forma atlética y mental, fueron liderados por nueve puntos de Karl Anthony Towns y de Patrick Beverly, mientras que Malik Beasley, con un gran triple, y Anthony Edwards, con una canasta al contragolpe, propiciaron el 31-17 que dejaba tocados a los Lakers.

Y el segundo cuarto se convirtió en una auténtica pesadilla para los Lakers. La ventaja de los Timberwolves tocó los 25 puntos en el 51-26, con seis minutos por jugar, con un gran mate de Jarred Vanderbilt, pero fue un colosal Anthony Edwards en hundir al equipo angelino.

Si LeBron y Carmelo Anthony lideraron la reacción, más de orgullo que táctica, de los Lakers, Anthony anotó veinte puntos en el segundo cuarto, con cinco de siete en triples y once puntos consecutivos para unos Timberwolves que volvieron a escaparse hasta el 67-46 del descanso.

Llevaba 24 puntos al descanso frente a unos Lakers que seguían con tremendos apuros en los triples, al conectar apenas dos de 21, por el nueve de 22 de los Timberwolves.

LOS LAKERS REACCIONAN, TOWNS REMATA

Los Lakers cambiaron de ritmo en la segunda mitad y, a base de grandes parciales, remontaron poco a poco hasta colocarse a nueve puntos para empezar el último período.

Se desbloquearon en los tiros de tres puntos y tras el dos de 21, convirtieron seis de quince, con un triple de Westbrook para el 64-73 para completar un parcial de 18-4.

Los Timberwolves no pudieron contar con Towns, cargado de faltas, y vieron bajar mucho sus porcentajes, con un pobre uno de nueve en triples que facilitó la remontada de los Lakers.

Con trabajo, Minnesota consiguió recuperar una ventaja de doble dígitos, pero un triple sobre la bocina del tercer cuarto de DJ Augustin determinó el 86-77 que devolvía esperanzas a los Lakers.

Otra bandeja de Augustin los acercó hasta los cuatro puntos, pero en ese momento, con el regreso de Towns a la pista, los Timberwolves volvieron a acelerar.

Lograron un último período con 38 puntos y blindaron su triunfo con varios minutos de antelación, con una ventaja de veinte puntos llevada hasta el final 124-104.

El encuentro se cerró en un ambiente de gran fiesta en el Target Center, con varios aficionados que se quitaron los zapatos, tal y como suele hacer Towns cuando sabe que los partidos están sentenciados.